Hueso 

Un Hueso, en términos musicales, sucede cuando uno o varios intérpretes se reúnen para tocar en algún evento recibiendo una paga. En general, en este tipo de sucesos los músicos sólo ambientalizan la charla de los presentes, que generalmente va acompañada de una comida, de algunas bebidas o ambas. ¿Acaso es un mercenario o un sofista de la música quien se contrata para tocar así? Cabe recordar que los músicos no son escuchados como cuando participan en un concierto, y realmente se les contrata para llenar el silencio que queda tras la plática de los presentes.
Si el Hueso es un ejercicio sofístico, llámenme Protágoras o Gorgias. Sin embargo, creo que la figura ideal podría ser Sócrates. Algunos lo acusan de sofista, otros lo elevan a la categoría de "mesías filosófico". Sólo digo que, como el ateniense, yo y mis amigos compartimos la música, nuestra música -porque desde que pasa por nuestros dedos la Musa se hace nuestra- por el simple amor, Agape, al arte. Si es menester recibir alguna cantidad monetaria para que podamos regalar lo que sabemos hacer, tal cuota puede ser aceptada. Pero no se confundan: Sócrates usaba métodos sofistas para llevar a los hombres a la verdadera sabiduría, a alejarse de la ceguera de su arrogancia. Igual nosotros: tocamos no para satisfacer una necesidad económica, sino para hacer que el silencio del cual huyen nuestros mecenas se haga más presente, se haga bello, se haga explícito.
La música es, así, la expresión bella del silencio. No huyamos a él. Escuchémoslo.

